En la mañana, hice un examen. Salí con la seguridad de que posiblemente pasaré la materia, y pasé el resto de la tarde planeando tranquilamente el Domingo de estudio que mantendré mañana. Incluso probé el helado mas caro de mi vida. Del todo tranquilo.
Pero ahora, me he despertado a mitad de la noche, con una nueva y temible certeza abriéndose paso en mi imaginación como una oscura pesadilla de la cual lentamente te das cuenta que puede volverse realidad... Y en medio de la penumbra, solo queda el conocimiento mórbido que ya me abandonará. ¡Nunca mas!
Y es que... Podría reprobar...
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