sábado, 29 de mayo de 2010

Odio los autobuses.

Escribo esto desde el asiento de un ado con destino al siempre magnanimo puerto de Veracruz. El clima es fresco, la pelicula es interesante y avanzamos veloces a nuestro destino.

Estoy considerando sinceramente masticarme las muñecas hasta suicidarme.

Señores pasajeros, no se como funcionen las cosas en su aldea perdida en la jungla, pero en un bendito espacio cerrado con pocas fuentes de aire renovable, es muy desconsiderado el soltarse UNA flatulencia. Ahora, si todos vamos todo el viaje tirandonos gases, el metano acumulado nos matara por asfixia. Pero mucho antes de llegar a ese punto prendere un cerillo los llevare a todos al infierno.

Seguro huele mejor.

Pero peor que el olor a huevos podridos asados en un cadaver de cerdo, es el ruido.

Amo a los niños, quiero aclarar. Pienso que quedan deliciosos con salsa y picante. Pero, por el amor de Baal, pareciera que el futuro del universo depende de que los retoños nos regalen nuestros oidos con el fino llanto musical producto de sus pulmoncitos.
Damas y caballeros, la politica es igual que llevar a sus hijos al cine. Si los retrasados mentales empiezan a chillar, recuerden que estan en un lugar publico y saquenlos de la sala. Que nos movemos a 100km por hora? Lastima. Hubieran pensado en eso antes de tener relaciones con sus hermanas.

Pero el llanto y las flatulencias son poca cosa en comparacion con mi celo por proteger el lenguaje. El habla es una de las maravillas mas increibles de la raza humana y no voy a permitir que Maria de Jesus o don Toño la mancillen.

Se pronuncia 'dormiste' no 'dormistes'
Se dice 'Hermana' no 'Mana'
Se dice 'Abrochate el cinturon de seguridad' no 'rezale a la virgensita para que lleguemos con bien'

Quizas mi ira este infundada, posiblemente se deba a mi mal humor. Pero nada me impedira decir lo que debo decir.

Y es esto: Estimado papanatas del asiento de al lado, si, usted, el que no para de tratar de leer sobre mi hombro. Si quiere estar mas comodo en los asientos de los autobuses, le recomiendo perder unos 500kg de grasa. Si, me refiero a usted, don Sebostian Lonjon, quizas si no se hubiese mandado ese par de tortas de tamal antes de subirse no estaria tan sudoroso y desesperadamente oloroso. Y con una barriga menos prominente, al menos podria cruzar las piernas y venir mas comodo.

Pero como no puede, se tiene que contentar con no parar de revolverse en su asiento y restregarme su monumental trasero sudoroso en el hombro.

Si me disculpan, lectores estimados, tengo que cometer suicidio por masticamiento de muñecas.
Enviado desde mi oficina móvil BlackBerry® de Telcel

No hay comentarios:

Publicar un comentario