Mañana a las 4 de la tarde tengo un examen de Relaciones Internacionales. Y por alguna macabra broma del destino, no he estudiado nadita. Ocurrió lo siguiente: Me encontraba tranquilamente en la entrada de mi casa, hablando con unos amigos de como me iba a poner a estudiar cuando subiera a mi cuarto. Ni bien terminamos nuestra nerdezca conversación, la puerta de la pensión se abrió con un súbito estrépito y de ella emergieron cuatro sujetos que tenían la intención de ir a ver el partido en uno de los múltiples bares que rodean mi zona de estudio. Me arrastraron con ellos en una especie de asalto con alevosía y ventaja. Opuse feroz resistencia, pero eran cuatro y me tomaron por sorpresa...
Acabo de llegar (Trinidad y Tobado vs México, 2-2; un pobre resultado para un equipo que se suponía no era un reto para la escuadra mexicana. De todas formas, me importa un comino) y he descubierto que me faltan varias de las malditas lecturas que van a venir en el examen. Por fortuna, estamos viendo Introducción a las Relaciones Internacionales, osease, Historia del Mundo.
Gracias a mi prodigiosa memoria, soy capaz de recordar el 80% de los eventos clave que vimos en clase, así que no todo esta perdido. Hoy voy a aplicar un Wikipediazo Supremo y mañana estudiaré de las lecturas que me robe de algún incauto.
Solo espero que no me quede dormido antes de empezar...
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