La razón es que los representantes de la carrera de Economía lanzaron una fiesta -Por fiesta me refiero a que contrataron un bar de al lado, lo llenaron de botellas de calidad, de esas que te dejan ciego si las ves feo, y declararon la ley de la barra libre- aquí al lado. Como era imposible dejar pasar semejante oportunidad, reuní a otro grupo de jóvenes con energía y nos lanzamos a lo desconocido.
Eso dio inicio a una larga e interesante noche, con muchos giros y vueltas de tuerca. Recuerdo que hubo persecuciones por las avenidas vacías de las dos de la mañana a mas de 100km/hora, música grupera gritada a voz en cuello en el balcón de una casa, con lo que despertaron todos los vecinos, proposiciones indecentes hechas a inocentes peatones, negociaciones con cadeneros que incluían -Noooooo vatoooooo- como una razón principal para negar descuentos, y otras muchas peripecias mas.
Terminamos en un teibol de la condesa al lado de un antro gay (Nos aseguramos de no meternos al antro gay en vez del teibol, lo que hubiera supuesto un error lamentable y propablemente, incómodo) Reunidos en torno a una mesa con un menu abierto en el centro, hablando de finanzas y precios como, literalmente, si fuéramos los comandantes de un ejército decidiendo sobre el mapa de la batalla la próxima jugada a seguir.
Volví a mi casa a las 6 de la mañana y pude dormir una media hora antes de irme a la universidad, como estudiante responsable y fumigado como abeja en tubo de escape de camión metrobusero. Hoy voy a romper record y dormiré unas 20 horas...
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