El karaoke une a las personas, eso lo descubrí cuando seis mesas de varias personas, de diferentes edades, nacionalidades y grupos sociales terminamos rodeando un par de inocentes micrófonos y berreando a todo pulmón los mas grandes éxitos de Luis Miguel.
Terminé con un severo daño en la garganta, producto de varias notas altas que no estan diseñadas para ser alcanzadas por el estudiante universitario carente de voz para asistir a Latinoamerican Idol... Por fortuna, ningún daño es permanente.
Cuando dieron las nueve, tocaba fiesta en casa del carambas (Que es una expresión coloquial para decir "Hasta la Madre de Lejos"). Era la celebración del cumpleaños de un amigo, que al parecer esta acostumbrado a ofrecer esa clase de festejos desde muy pequeño, o al menos es bueno haciéndolo. ¿Por qué lo digo? Cuando llegue, esperaba encontrarme cuando menos, a unas 10 o 20 personas vagando por un pequeño jardincito, orbitando alrededor de uno o dos barriles de cerveza barata.
En el jardincito había 200 personas.
200. Personas.
Llegué conociendo solo al cumpleañero, pues por diversas jugadas del destino (Los estudiantes de primer semestre de mi uni tienden a la nerdez excesiva) no había conocidos a la vista. Pronto tendría oportunidad de poner fin a esa situación.
El domingo, despertamos alrededor de 15 tipos en diversos estados de cruda, tirados al rededor de la sala de la casa del cumpleañero, que esperaba una reacción así y había dispuesto colchas y cobijas viejas para evitar que nadie muriera congelado. Yo, como siempre, me desperté fresco como una lechuga.

Y con un hambre colosal. Así que cuando el resto de los durmientes recobró la conciencia, nos fuimos todos a asaltar un local de barbacoas y tomamos rehenes. Y nos comimos a los rehenes.
Fue un bonito fin de semana, y comprenderán que cuando llegue el Domingo a mi casa, por ahí de las 8 o 9 de la noche, no tenía muchas ganas de actualizar Producciones Desveladas, mucho menos de hacer cualquier otra cosa que no fuera criogenizar mi cuerpo durante veinte años y dormir como bendito.
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