domingo, 18 de octubre de 2009

The Mistery Tour

Parece que tengo una suerte interesante para los días en los que no tengo nada que hacer. Como hoy, un domingo cualquiera, donde usualmente me quedo en 0'ros del dinero de la semana y no puedo hacer nada mas complicado que ir a comer tacos de Perro por $3 pesos en la taquería de la cuadra.


Así que no esperaba hacer nada hoy. Pero parece ser que entretengo demasiado a la diosa Eris como para permitir que me quede descansando tranquilamente en mi cuarto por el fin de semana.

Decidí ir a la sucursal Telcel mas cercana para comprarme un nuevo número para el DF, por que el que tengo de Veracruz me cobra algo así como el presupuesto para la educación en Afganistán, por minuto. Y ni que decir de un mensaje. El trámite de la sucursal duró casi una hora, conmigo anotando nombres y recordando direcciones, paseando por todo el local y descubriendo que en los 30 segundos que me distraje, se formó en mis narices una fila colosal de señoras gordas y vestidas con faldas de bolitas amarillas, que al parecer necesitaban información sobre el funcionamiento del aparatito mágico que les habían regalado sus sobrinos para el cumpleaños, y también querían asegurarse de que esa nueva tecnología no fuera diabólica o algo así. Pinches...

En fin, cuando conseguí por fin mi nuevo número -Trámite que incluyó repetir un par de cientos de veces "No, no quiero un plan nuevo, solo el número" "No, ya tengo un celular, de veras, solo quiero un chip" "¡No, no necesito un plan de datos 3G para mi celular de $20 pesos, muchas gracias!"- salí muy contento de la sucursal, lanzando una última mirada a las panzonas estas que se encontraban esparcidas por la tienda, mirando con cara de desconfianza el cajero automático y juntando con puros centavos el dinero para ponerle 50 pesos en crédito a su celular. Pinches...

Saliendo de ahí, me topé frente al Homenaje a los Beatles "The Mistery Tour" de la universidad Anahuac, Facultad de Actuación. Literalmente la obra estaba recién comenzando y era ridículamente gratuita. Tomé asiendo -Se lo robé a una betabelita. Muahahaha!- y me deleité durante dos horas y media con la música y la actuación de estudiantes que, aunque eran amateurs, daban a entender el esfuerzo que le habían puesto a la obra, y varios tenían talento para continuar en la escena pública. Les deseo la mejor de las suertes.

Terminando la obra, regresé a la pensión y pedimos pizza. =D

PD:

No hay comentarios:

Publicar un comentario