domingo, 9 de enero de 2011

¿Por qué los adultos no pueden entrar a Narnia?

Me dí cuenta mientras apagaba las luces de mi cuarto, recostándome entre las cobijas en ese punto en que nuestros ojos se acostumbran a la oscuridad y todo se mantiene en tinieblas impenetrables. La realización llegó de golpe y sin relación alguna a nada de lo que estuviese pensando.

¿Realmente, no pueden entrar a Narnia?


Píensalo. A la mitad de una noche fría y solitaria, te encuentras frente a una puerta que no debería de existir. Una puerta que conduce a sitios mas allá de la realidad de este mundo, capaz de llevarte a cualquier parte.



No es que los adultos no puedan entrar a Narnia. Es que, cuando eres un niño, no conoces las horribles, impensables pesadillas que acechan entre las fronteras de la existencia. Solo un niño se atrevería a cruzar un umbral que guardan los portales a lo desconocido, confiado de aquello con lo que puede encontrarse.

Cuando eres un adulto, no entras a las puertas mágicas que aparecen de la nada. Sabes muy bien que te pueden llevar... A cualquier parte.




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