sábado, 15 de enero de 2011

Las apariencias engañan

Tengo una chaqueta marrón que me hace ver como la persona mas ruda de la ciudad. Es tosca, pero con estilo. Casi agresiva, pero sin serlo.

Si la uso mientras camino en la noche, con la luna en la espalda, la gente se cambiará de acera y los policías reducirán la velocidad de sus patrullas. Las madres esconderán a sus hijas, los curas se persignarán y los maleantes buscarán una nueva cuadra que dominar.

Sin embargo, si se acercan demasiado, el efecto se pierde completamente. Por eso procuro no dejar que ningún desconocido pase cerca de mi mientras camino en comunión con la noche fría y solitaria. No es que de cerca la chaqueta pierda su efecto. No es que en realidad no sea marrón, si no rosa.

Lo que pasa es que la condenada huele a cachorro.

Oler a cachorro no es bueno para tu imagen de tipo rudo.

Es bueno para tu imagen de tipo que juega con cachorros.

No hay comentarios:

Publicar un comentario