No nos devores
¡Oh gran sierpe gigante!
¡Que alguien nos salve!
El significado de esta pequeña obra de arte de mi creación puede parecer incomprensible al lector poco entrenado en las sutilezas del haiku, por lo que elaboré un sencillo repaso de su contenido.
La belleza de las estrofas radican en su doble sentido de relación contínua: Por una parte, nos habla del conflicto entre la diosa dragón Tiamat de la mitología oriental y las leyes naturales del orden; conflicto del cual se dice surgirá la destrucción del mundo y todo cuanto existe.
Por otra, habla de la desesperanza humana ante el paso del tiempo que todo lo consume, acabando lentamente con todo cuanto alcanza.
La relación es entonces evidente: Tiamat, el caos y el paso del tiempo, son los factores sobre los cuales la raza humana no posee ningún control y se sienten indefensos ante sus predaciones, viéndose obligados a buscar refugio en constructos de humo y espejo que no hacen mas que ocultar a sus creadores en un halo de bendita ignorancia.
Profundo, ¿no?
...
La verdad es que me lo inventé. Tenía ganas de hablar sobre un gusano gigante y sonar profundo mientras lo hacía. Buen día.
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