Me queda hasta el Viernes para prepararme para mi primer desafío en la Universidad, que se caracteriza por tener unos exámenes soberanamente difíciles. A pesar de que aun no he estudiado (lo que se dice ESTUDIAR), no me siento demasiado preocupado. He ido a todas mis clases y he puesto atención. Creo que si me doy un tiempo durante varios días, voy a ser capaz de pasar esta prueba con facilidad. Ya veremos.
El día de hoy descubrí que no todo en la universidad es desmadre y derivados. De vez en cuando hay profundas conversaciones filosóficas en las mesas de la cafetería. Yo participé en uno con dos amigos de segundo y tercer semestre, sobre la visión de la Economía Liberal y la del Materialismo Histórico.
La Liberal establece que los procesos de interacción sociales se pueden medir en el Mercado, que esta regido por las leyes de la Oferta y de la Demanda. El Materialismo establece que todos los cambios sociales estan dictaminados por la Tesis, Antítesis y la Síntesis. Básicamente, dentro de un Sistema se generan las anomalías que devenirán en la transformación de ese sistema, usualmente por medio de una revolución.
Además de las viscitudes técnicas del debate, he llegado a notar un par de cosas que caracterizan a muchos estudiantes de mi universidad, que es definitivamente Positivista-Liberal.
Existen dos posiciones generales entre los alumnos. Realistas e Idealistas en la política y Liberales y Marxistas en la Economía. Dependiendo de esta base, cada quien tiene una idea propia de como funciona el mundo y todos pretenden influirlo, normalmente para bien, de una u otra manera. Y aunque difieren en el concepto de como funciona el mundo, estan de acuerdo en que no tienen idea de como influirlo para llevarlo en lo que consideran la decisión correcta.
Es un problema interesante, por que considero que en esta edad, la mayoría de nosotros lo hemos considerado de una forma u otra. A fin de cuentas, ¿Puéde un individuo transformar el mundo que le rodea? La mayoría de las personas son transformadas por el mundo, adaptadas a sus reglas y se lo ve todo el tiempo. El 99.99% de los valerosos pensadores universitarios del mundo serán los oficinistas del mañana, trabajando dia y noche para mantener una familia numerosa y votando de vez en cuando.
En mi opinión, la única forma de saltarse las reglas es no jugando el juego. Eso, sin embargo, presenta otro problema: ¿Cómo no jugar algo en lo que hemos estado inmersos desde nuestro mismo nacimiento, con dogmas y dictámenes que nos dirigen hasta el pensamiento mismo sin que nosotros lo sepamos? Hablo de cosas como las convenciones sociales, el adoctrinamiento y la alienación. La mayoría de nosotros estamos familiarizados con estos conceptos.
Siendo ese el caso, quisiera ver las opiniones que mis dos o cuatro lectores tienen sobre el tema. Hagamos nuestro pequeño debate
Crea tu Juego.
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