El viaje comienza a las cuatro de la mañana, mientras un amigo que conocí en la misma fiesta donde ahora estabamos, y yo mismo, decidimos que ya habíamos tenido suficiente y que debíamos dormir de una buena vez. Despertamos a Paco, que estaba en plan alfombra un par de metros a nuestra derecha, y nos dirigimos a la salida de la casa. En nuestro camino cruzamos una multitud de sujetos en diversos estados de ebriedad, algunos dormidos sobre el pasto húmedo y uno o dos en medio de un charco de su propio vómito. Me sentí orgulloso de mi mismo por mi autocontrol: Podía caminar y elaborar pensamientos complejos. A las cuatro de la mañana ese es un logro reconocible.
Los tres valientes éramos los únicos sobrevivientes de un grupo nutrido, que se había ido dispersando conforme el sueño les golpeaba a todos. Solo quedábamos nosotros, y necesitabamos un refugio para reponer fuerzas y horas de sueño. Asi que llegamos a la casa del primer valiente, que estaba a diez minutos de la fiesta. Diez minutos en carro.
Tras despertarnos a las 12, con el sol golpeándonos fieramente las pestañas, decidimos que teníamos hambre y que era momento de asaltar una taquería. Y eso hicimos. El problema vino después, cuando nos dimos cuenta que el coche ya no tenia mas gasolina. Debíamos caminar hasta nuestros hogares.
El retorno fue heroico, digno de una película de animales que se pierden en una gran ciudad y pasan cientos de aventuras tratando de regresar. Caminamos por barrios tan pobres que la gente vivía en casas de lámina, en comunidades que me recordaban a los zombies del Resident Evil 5. Atravesamos avenidas transitadas por automovilistas salidos del infierno para intentar aplastarnos bajo su camioneta monster. Nos enfrentamos a vendedores ambulantes, a tacos de buche con hígado, a patrullas de policía y a un perro rabioso que se arrojó contra una valla de púas solo para ladrarnos y ni sintió el pinchazo.
Entonces, cuando ya llevabamos como tres horas caminando, decidimos que era momento de tirar la toalla y hacer lo que queríamos evitar desde el principio. Gastar dinero. Asi que cada quien tomó un taxi.
Y ahora estoy aqui.
No hay comentarios:
Publicar un comentario