Hoy comprobé esta teoría hasta su extremo mas innecesario, y descubrí por la mala que hasta el planeamiento mas perfecto puede salir mal. Una y otra vez.
Aproximadamente a las siete de la tarde, mi amigo del post anterior y yo nos fuimos del bar donde precopeabamos con varios amigos de la universidad. Teníamos pensado ir a la fiesta de cumpleaños de una compañera de bachillerato, que se había venido a vivir al DF también, pero a un sitio mucho mas lejano. Ese era el Plan A.
Llegamos a la base de taxis, bien equipados para una larga noche de juerga. Hablamos con el taxista y le indicamos la dirección; preguntamos por la tarifa y nos llevamos el susto de nuestras vidas. Al parecer, si en el DF te sales del área metropolitana y entras al Estado de México, te van a cobrar el doble de la tarifa normal. La cantidad que había que pagar, de ida y de regreso, era ridícula. Podríamos haber ido en metro, pero el lugar de la fiesta era tan alejado que dudamos de nuestra capacidad de llegar sanos y salvos ese día. Nunca había considerado el colosal tamaño de la ciudad donde vivo hasta ahora.
El plan A era económica y logísticamente inviable. Decidimos abortar. El día anterior habíamos comentado que teníamos ganas de visitar Coyoacán, que es una zona en el DF cerca de donde estudio, que se caracteriza por sus locales vistosos y su gran parque frente a una iglesia que tenía pinta de ser mas vieja que Jesús. Explorar Coyoacán se convirtió en el plan B.
Desgraciadamente, algo que no habíamos tomado en cuenta eran los horarios del lugar. A las siete de la tarde, lo único que esta abierto son restaurantes y bares, y ninguno de nosotros teníamos hambre. Eso si, nos dio tiempo de explorar bastante y me di cuenta que es un lugar rico en librerias. Tomé nota mental y un día de estos regreso para cumplir mis necesidades de enriquecimiento cultural.
Sin embargo, pronto nos cansamos de la exploración y decidimos hacer un par de llamadas. Al parecer, otros antiguos compañeros del bachillerato tampoco habían podido llegar a la fiesta y se iban a reunir en el departamento de uno de ellos. Acordamos verlos ahí. El sitio estaba relativamente cerca de nuestra ubicación actual y solo había que tomar un par de autobuses. Nos sentimos confiados.
Grave error. Cuando nos bajamos del segundo autobús, nos dimos cuenta de que habíamos calculado unas coordenadas ligeramente erróneas. Nos encontramos en medio de una especie de palacio ambulante de la piratería, donde cientos de miles de puestos atestaban las banquetas de un lado y de otro de la calle, ofreciendo productos tan extravagantes como películas que aún no terminaban de filmar, videojuegos japoneses de nombres impronunciables, almohadas de estrellita que te miraban con una sonrisa diabólicamente alegre tras su fondo de piel rosada... Y para colmo, nosotros íbamos vestidos para antrear, por lo que tampoco pasábamos precisamente desapercibidos en el entorno.
Hartos de cruzar avenidas pletóricas de conductores asesinos que trataban de pasarte por encima para conseguir 100 puntos imaginarios, decidimos modificar nuestro destino. -Al poco rato nos enteramos que las personas que iban al departamento estuvieron a dos minutos de meterse a un metro donde hubo una tirotiza que dejó un saldo de 2 muertos, 5 heridos y una señora histérica por que le tiraron el puestito de chicles. No alcanzaron el metro por que se perdieron DOS MINUTOS. Eso demuestra que el simple hecho de hablar conmigo por nextel le proporciona una protección especial a las personas...-. Cerca de ahí estaba una plaza bastante grande, con un cinépolis que seguía abierto a esas horas intempestuosas de la noche. Plan D: Refugiarse en la sala de cine número 13 y ver una película de comedia llamada "Nueva en la Ciudad". Era una buena película, pero el premio se lo llevaron las palomitas acarameladas.
Al terminar la función, volvimos cada quien a sus respectivas guaridas. Mañana por fin nos organizamos para ir a ver ese musical que tengo ganas de ver desde hace como dos semanas, "Mamma Mia", y para evitar gastos innecesarios de transporte, vamos a ir suficientes entidades como para ser considerados un pequeño ejército. Un pequeño ejército de mequetrefes cultos que van a ver obras musicales de teatro. Pero lo aprendido hoy no fue en vano. El plan B de mañana es una taquería que esta a la vuelta del teatro. No es tan llamativo como lo acostumbrado, pero es mucho mas sencillo. No hay pedo, lo pago.
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