lunes, 31 de agosto de 2009

De Compras con Adam Smith

Hace un par de días se terminó la última de mis provisiones para la comida, asi que, en vista de que el deber (y el hambre) me llamaban, me embarqué, junto a un valiente camarada, en la búsqueda heroica de mas alimentos para sobrevivir los fines de semana que no abren restaurants cercanos a la pensión y a esas noches en que despiertas con antojo de cereal.

Caminando hacia el horizonte, nos subimos valerosamente a un taxi y valerosamente emprendimos el viaje hacia la Comercial Mexicana. Valerosamente, llegamos.

Una vez ahi, mientras rebuscábamos entre los artículos de primera necesidad -Salchicha para hot dog, jamon, atun y galletas- nos dimos cuenta de que severos cambios se iban realizando mientras analizábamos el coste de oportunidad de comprar 3 latas de elote en conserva por $4.00 o 4 latas de chícharos por $3.00.

Durante la mayoría de nuestras vidas, las visitas al supermercado consisten de un acompañar a la madre o el padre mientras tomas varios artículos de los estantes y los colocas como puedes en tu carrito de supermercado. Poco mas. No tienen valor alguno para ti, salvo el que te podrían prestar a la hora de ingerirlos. Sin embargo, eso cambia radicalmente cuando, años despues, te encuentras en una situación de vida o muerte en medio de dos pasillos, mientras decides si el suavizante Suavezin es mejor que el suavizante Suavetodo.

De pronto, todo artículo que pones en tu carrito adquiere una importancia colosal, pues no solo tienes que balancear entre calidad y cantidad, si no que tienes que tomar exclusivamente aquellos objetos que constituyan una necesidad escencial. A fin de cuentas, el coste de oportunidad de consumir cada centavo que inviertes en comida, es que no podrás invertir luego ese mismo centavo en la compra de otras cosas importantes, como alcohol y covers.

La presión se vuelve inmensa. ¿Llevaré las 8 salchichas Food o las 50 salchichas Pezuña de Caballo que valen 10 pesos menos? ¿Wonder o Bimbo? ¿El cereal Zucaritas que vale 40 pesos o el Azucaraditos, que vale 13? Decisiones, decisiones, decisiones. La eterna lucha entre cantidad y calidad, arbitrada siempre bajo la atenta mirada de la política económica de la Comercial, que dictamina que habrá un producto en existencia para cada clase social. Asi, nos tocaba a nosotros dos, valientes exploradores de un nuevo mundo, decidir a que clase perteneciamos durante esa compra. Había que elegir entre calidad o cantidad.

Decidimos que pertenecíamos a la clase social "Gente que vende chicles en el Metro" y todos nuestros artículos, o al menos el 90%, no pasaban de los 10 pesos. Eso si, compramos como enfermos, llegando a llenar dos carritos de supermercado hasta el tope. Gastamos bien poco en comparación con lo que compramos, aunque el precio de nuestro atrevimiento es el riesgo de desarrollar una úlcera intestinal por cada platon de Azucaraditos con leche Nutrileche que nos desayunemos durante los dos meses que nos duraran las provisiones.

Sin embargo, lo que hemos aprendido hoy sobre la vida y el funcionamiento de la MicroEconomía nos acompañará durante el resto de nuestras vidas. -Que puede ser de un par de días, si me como mas de dos salchichas Pezuña de Caballo, seguidas-. Siento que esta experiencia me ha hecho crecer como persona. Quiza sea hora de que le muestre al mundo lo rudo que me he vuelto.

¡Me voy a hacer un tatuaje! ... De Gena... Estoy pensando en temas, quiza un conejito... mutante. Y que este comiendo una salchicha marca Pezuña de Caballo.

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