lunes, 14 de marzo de 2011

Tierno mis guevos.

Hoy me dijeron que soy tierno, mientras disfrutaba un maligno taco en la oscura noche, a merced del aire frío que a mi alrededor pululaba.
Con voz terrible elevada al cielo, proclamé al momento: ¡Tierno, mis guevos! (O al menos, lo pensé). Soy mas malo que la leche agria para un bebé sediento. Mas malo que un cachorro terrorista. Mas malo que un shot de karat a las 3 de la mañana.

Mi maldad se eleva funesta sobre el horizonte raso, borra a su paso cualquier luz o alegría. Soy la sublimación de las mas secretas y perversas fantasías de la psique humana.

Tierno, mis guevos.

No soy tierno. ¿Verdad? :(

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